“Los niños son imparables y lograr que se sienten quietos a la mesa puede representar un reto para estos pequeños.
Quería diseñar una trona que ofreciera libertad de movimientos y que, al mismo tiempo, fuera cómoda para sentarse. La madera moldeada me ofreció la solución, ya que se trata de un material agradable y flexible.
El resultado fue una pieza con vida que se balancea ligeramente con los movimientos del niño, ofreciendo una sensación agradable y relajante.
He elegido formas suaves y orgánicas, estéticamente relacionadas con el resto de muebles de Leander. Las formas son consistentes en el respaldo y la barrera, rodeando al niño con seguridad.
La trona es resistente y estable pero no pesa mucho, de modo que los niños más grandes pueden moverla con facilidad en su entorno.
Quería crear crear una trona para la vida y el desarrollo del niño, no sólo para su crecimiento”.